"Una segunda oportunidad", maduritos disfuncionales

Es la penúltima cinta de James Gandolfini, el actor que murió hace cuatro meses y que todos recordarán por encarnar a Tony Soprano

Bajo el título "Una Segunda Oportunidad" (Enough Said), llega esta comedia romántica contenedora de las típicas historias de amor que sobrepasan las adversidades, que resuelven los conflictos, que desenredan los malentendidos y hacen al espectador soñar, recordar y suspirar… Pero, pequeño detalle, el "target" es diferente.  Olvídense del fornido guapo y cool capitán del equipo de football de la preparatoria. Olviden a la rubia porrista, que lejos de estar vacía, la pintan con una humanidad y compasión inaudita: Atención cuarentones en segunda vuelta e hijos de padres divorciados, esto es para ustedes.

"Una Segunda Oportunidad" desde su título desenmascara una trama que se presenta obvia desde los 15 minutos de comenzado el film y absolutamente predecible en su desarrollo y hasta conclusiones. Sin embargo, esto no la hace un mal producto o una cinta no disfrutable. Irónicamente, es tremendamente agradable.

Eva es una masajista divorciada con una hija a punto de emanciparse. No sale con nadie, no está interesada en el amor y las sombras de la soledad comienzan a posarse sobre sus paredes. Por casualidad, conoce a Albert, un corpulento hombre también divorciado, también "a mitad del cuarto piso", casi con los mismos problemas y con quien entabla una relación espontanea, divertida y de mutua complicidad. Todo marcha bien hasta que un agente externo, tremendamente interno –valga la expresión- tiene la facultad de poner en aprietos esta relación que en principio marcha bien. De aquí una serie de reflexiones sobre la paternidad, la pareja, el amor verdadero, la aceptación propia y ajena.

Resulta cómoda porque es un retrato de gente normal. La dirección corre a cargo de Nicole Holofcener, la neoyorkina autora de "Amigos con Dinero" (Friends with Money), quien una vez más recurre a la clase media americana promedio para contar una historia a través de personajes entrañables llenos de defectos y virtudes en situaciones comunes. He ahí el gozo y el éxito de la película, que a pesar de que no ofrece absolutamente nada nuevo tiene situaciones y lugares comunes con las que cualquier espectador se sentirá identificado, abochornado, divertido o incomodado. No es una historia del éxito obtenido por ganar o conquistar cosas, es más bien el triunfo sobre la oscuridad de la vida y el pasado estacionado en las vidas de estos. Un respiro, una segunda vuelta.

El elenco es tremendamente atractivo. Son actores –llamémosles muy injustamente- serie B, quizá con la excepción de James Gandolfini. De ninguna forma lo digo de forma despectiva ni demeritando las capacidades y emulaciones de estos. Es gente que ha hecho films independientes brillantes. A eso me refiero. No es gente de taquilla o nombres jugosos, pero son personas que tienen una credibilidad especial por lo que han hecho antes: La australiana Toni Collette ("About a Boy", "Little Miss Sunshine"), Ben Falcone ("Brides Maids", "The Heat"), Katherine Keener ("Capote", "Being John Malcovich" "The 40 Year Old Virgin") y los dos estelares corren a cargo de Julia Louis-Dreyfus, a quien quizá todos ubicamos y recordamos por "Seinfield". 

Finalmente, el gran James Gandolfini. Ese el verdadero nombre de Tony Soprano, el personaje que sin duda lo puso en el mapa bajo una perspectiva diferente. Gandolfini, que trágicamente murió hace sólo 4 meses con sólo 51 años, ofrece un personaje adorable. Con una tierna sonrisa, un buen hombre y como un papá bonachón y regordete, conmueve y cae bien.

Resulta casi inevitable sentir cierto morbo por ver esta, la penúltima cinta que el de New Jersey nos dejó antes de "Animal Rescue", del director belga Michaël R Roskam. La obra póstuma que acaba de ser completada y que está en edición. Inevitable también resulta no sentir cierta nostalgia por su partida y ponerle especial atención. Pero seamos justos y tratémoslo como actor y de esa forma lo recordaremos como seguramente él hubiera querido.

Todo un misterio que haya sido exhibida en el Festival Internacional de Cine de Toronto, ya que no es el tipo de cinta de ese circuito. No obstante, quizá justamente por el hecho de haber perdido a Gandolfini y como una forma de homenaje, decidieron programarla. A México llega con una exhibición moderada. Sólo 50 salas en el país la estrenarán, pero claro que vale la pena echarle un ojo. El viernes 1 de noviembre abre este largometraje que han visto 1.000 veces, quizá vivido incluso, pero eso no le quita que es por demás un gozo, una producción agradable que les hará pasar un buen rato.
por Rafa Sarmiento - @rafalitosarmi