Oscar®: Scorsese retoma el viejo espíritu con "The Wolf of Wall Street"

La cinta hace recordar en algún punto a la gran "Goodfellas" del 90

Como Woody Allen tiene sus Woodimanías, es un hecho que Martin Scorsese tiene las suyas. Hacer un estilo definido y plenamente identificable no es tarea fácil. Él es uno de los grandes cineastas en toda la historia y ha marcado formas y fondos específicos. Tiene un tinte especial para pintar sus películas y, aunque ha abordado diversas temáticas, la malicia, ambición y crueldad del hombre son algo que le gusta explorar a veces desde un punto de vista más ácido y cómico y otras veces de forma explícita y gráfica. El crimen en sus diversas modalidades es un punto de atracción e indagación de don Martin.

Rock, siempre rock. Desde Eric Burdon and The Animals y su "House of the Rising Sun" en la que es quizá la mejor secuencia de "Casino" hasta "Sunshine of Your Love" de Cream, fondeando la mirada cruel de Jimmy Conway (Robert DeNiro) planeando eliminar a todo su equipo en la eterna "Goodfellas". Traigo a colación esto porque si tuviera que relacionar una canción con "The Wolf of Wall Street" pensaría en aquel tema que abre el "Hail to the Thief" de Radiohead titulado "2+2=5", donde la letra dice "dos más dos siempre da un cinco". Ahora explico por qué.

Jordan Belfort es un joven ejecutivo financiero de Nueva York que construye un imperio multimillonario paralelo a Wall Street con algunos métodos no muy ortodoxos y legales. Con astucia e inteligencia consigue absolutamente todo lo que quiere. Basada en un caso de la vida real, esta cinta recoge con certeza y con ese sello particular de Scorsese la construcción y caída de un imperio de crimen de cuello blanco.

Han señalado que el film es demasiado largo y que su director se volvió loco. La primera escena de la película ciertamente es fuerte. Un tipo esnifando drogas del trasero de una chica. Gráfico y fuerte, pero, al final del día, parte del ambiente y parte de la historia. Dejemos el sentido puritano para otros. Es Martin Scorsese. Sí bien el largometraje araña las tres horas, no se siente pesado ni denso. O al menos no en mi experiencia. A nivel narrativo, no se sienten baches y está sostenido de forma maravillosa por Leonardo DiCaprio y Jonah Hill.

La cinta es de cualidades incuestionables. Lo tiene todo. Tiene una historia interesante, una línea y ritmo constante, actuaciones sobresalientes y en la parte técnica jamás habrá reproches cuando se trata del italoamericano: Fotografía, vestuario, diseño de arte, locaciones, música original, banda sonora, iluminación, ambientación. Todo. Lo tiene todo. No es entonces de extrañar que tenga la nominación en la categoría máxima de la Academia y haya metido a sus dos protagonistas, realizador y escritores en la contienda. 

"The Wolf of Wall Street" es un exceso por donde se mire. No hay perspectiva alguna en donde tenga una modestia insípida. Todo es en grande, todo es denso, todo es una natural transgresión. No hablo únicamente de esas escenas que la hacen ser una cinta clase "R" en los Estados Unidos o para adultos; me refiero a un todo. Hubo, sin embargo –y podrán estar de acuerdo conmigo o no-, muchas cosas que me remitieron a esa vieja joya de 1990 llamada "Goodfellas", un fenómeno irrepetible que quizá quisieron descomponer en números enteros y hacer una suma.

Aquí es donde viene aquella cuestión de que si sumas 2+2 el resultado no necesariamente te dará un 4 y, como dice la canción de Radiohead, "dos y dos, siempre darán un cinco" porque los resultados son irrepetibles, porque los fenómenos ocurren una sola vez. Hay muchos colores y atmosferas en "The Wolf of Wallstreet" que son similares a la mencionada "Goodfellas", desde el perfil de muchos personajes hasta la ruta crítica que se sigue. Las etapas de abundancia y el declive. La traición y el convertirse en una "rata" o "soplón", el juego de lealtades ligado al sentimiento de estar entre la espada y la pared. La misma dinámica de matrimonios. Hay en Jordan Belfort (DiCaprio) mucho de Henry Hill (Ray Liotta). No estoy diciendo que es una copia, un copycat, una réplica al terremoto, pero hay muchos pasajes que me recordaron a aquel viejo film y me da la sensación que hicieron una búsqueda concienzuda de qué fue lo que hizo a esa película un éxito e intentaron sumar los elementos y el resultado evidentemente fue otro.

Cuando haces una producción de estas, eterna y clásica, tienes un estigma casi imposible de cicatrizar. Es una injusticia, pero así va. Le pasó a Coppola, le pasó a Kubrick, le pasó al mismo Giuseppe Tornatore. Como sea, y aunque ciertamente no tiene se mismo efecto o consecuencias, "El lobo de Wall Street" sigue siendo una grandiosa obra cuya nominación es justa y absoluta. Pocas probabilidades tiene, no sólo en la máxima, sino también en el resto de las ramas en las que compite. Es un año complicado, pero es grandioso ver que Scorsese está en las listas casi con cada largometraje que ha sacado. Es un grande.
por Rafa Sarmiento