"Machete Kills", buena, pero no como la primera

El film tiene un elenco de primera. Recurre a muchos de los elementos que en la primera entrega fueron novedosos y resultaron bien.

Creo que lo entrañable y sabroso de las películas de Robert Rodríguez y su muy peculiar visión y estética recae sobre todo en sus personajes y en un oficio aparentemente improvisado que arroja absurdos y disparates culturales, así como una absoluta carencia de gusto.  Justo esa "suciedad" y reminiscencia del "low Budget" americano de la década del 70 es lo que las hace únicas, pero también el desgaste es inevitable y la recurrencia llega a ser poco sorprendente.

Quizá sea el caso de "Machete Kills", idea que surgió de un trailer que hicieron Rodríguez y Tarantino y que después desarrollaron a largometraje al ver la respuesta y ese status casi de culto que le otorgaron los fans. El experimento fue tremendamente satisfactorio en ese primer capítulo que nos presentaba la historia de Machete Cortez, un ex judicial mexicano que se convierte en una especie de vengador forajido. Con chistes poderosos, chicas "sexosas" y buenas, mucha acción y ese placer casi enfermizo que recae sobre nosotros con escenas bien trazadas de violencia  gráfica de mal gusto. Golpes, balas, cuchillos y sangre.

En esta ocasión, Machete es contratado por el presidente de la Unión Americana para desmantelar la red criminal encabezada por Méndez, el capo mexicano de un cártel de drogas. Un tipo peligroso, sanguinario y resentido que robó un poderoso cohete que pretende lanzar contra los Estados Unidos. Perseguido por el deseo de venganza por sus propios dolores y con la promesa de recibir la ciudadanía estadounidense como recompensa, Machete emprende una aventura sin descanso. Cuando las cosas parecen resolverse, hay un detonador de violencia desbordada en la trama. Es una cacería imparable.

Las referencias y chistes biculturales son una constante inevitable, dado el origen de Dany Trejo y Robert Rodríguez. Desde mutuos insultos de corte racista hasta referencias a los problemas compartidos por ambos lados del Río Bravo. En forma de crítica o con una acidez casi ofensiva –pero igualmente placentera- "Machete Kills" abusa de este humor y se complementa con las clásicas frases lanzadas por un parco e inexpresivo Dany Trejo: "Machete no fuma", "Machete no textea", "Machete no twittea".

Valioso y peculiar resulta el elenco que participa en esta, desde viejos colaboradores de Rodríguez hasta elenco de primera clase:  Jessica Alba, Lady Gaga, Mel Gibson, Charlie Sheen (presentado por primera vez con su nombre verdadero, Carlos Estévez), Antonio Banderas, Vanessa Hudgens, Cuba Gooding Jr, Sofía Vergara y la acertada inclusión de Damián Bichir, el mexicano que tras su nominación al Oscar por "A Better Life" e instalado en Los Ángeles ha trabajado mucho para la industria hollywoodense. Aunque lejos de la seriedad que requirió el papel que le dio su primer nominación a Actor Principal, Bichir hace un gran papel, muy teñido de los clichés del mexicano radicado en Estados Unidos con ese acento desagradable y como un "malandro" típico.

Machete Kills recurre a muchos de los elementos y gags que en la primera entrega funcionaron y cambia sus formas. En general es divertida y específica, pero ya no resulta novedosa y una revelación, a pesar de la inclusión del atractivo elenco. Hay momentos buenos y otros tantos que urgen que concluya y viene al parecer una tercera parte que resulta ya un chiste y concepto demasiado manoseado.

Si bien Rodríguez es fiel a su estilo y estética, debería crear más personajes de este estilo y no desgastar tanto los ya existentes. Ni de cerca causa el mismo efecto que aquella primera "Machete" que en el Festival de Cine de Venecia se estrenaba hace algunos ayeres. Para Argentina, llega este jueves en estreno, mientras que en México será hasta el viernes 08 de noviembre.
por Rafa Sarmiento

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