"Hijo de Dios"… sigue siendo televisión

La producción llega escalonada a los países de América Latina

Quizá el reto más fuerte que existe a nivel narrativo es reinventar una historia mil veces antes contada. Al mismo tiempo sugiere un arma de doble filo, pues si la historia ha sido narrada tantas veces se convierte en una especie de clásico, dejando en nosotros imágenes eternas, concepciones personales y una serie de recuerdos emotivos y traumáticos.

Una vez más el estudio protagonista de esto es 20th Century Fox. Lo hizo en aquellas pascuas del 2004 cuando estrenó la por demás polémica "La pasión de Cristo" (The Passion of the Christ), obra de Mel Gibson enfocada sobre todo en ese capítulo en específico. Ahora, para este tiempo, trae "Hijo de Dios" (Son of God), una reversión (o digamos corte) de la serie de televisión "The Bible" que History Channel transmitió en los Estados Unidos con tremenda aceptación y que en 10 capítulos resumía apenas con unos pincelazos del viejo testamento para entonces concentrarse en la obra de Jesús de Nazaret y en vida adulta y recta final.

La compañía adquirió los derechos para la explotación de un corte de 138 minutos que dedica la mitad de la obra a los orígenes, nacimiento, infancia y vida del Nazareno para después entrar de lleno a "La Pasión". La otra mitad está enfocada al episodio más sangriento, sufrido, violento e injusto, lo que la hace reiterativa y recuerda el insaciable morbo que tenemos. No quisiera entrar en temas religiosos, porque desconozco el tema más allá de las normales tradiciones que nos inculcan a quienes profesamos el catolicismo (con fervor o por tradición), y quisiera remitirme únicamente a las cualidades fílmicas que encontrarán en esta versión.

Primero que nada hay que aceptar que el formato es totalmente televisivo. Me refiero a la estética, tratamiento y etcéteras. Si bien fue una megaproducción para la TV, siguen habiendo elementos masivos que se ven limitados para una película. Hay animaciones por computadora que en movimientos de Dolly recorren en tomas panorámicas las ciudades y templos de la época. Una vez más, muy limitados. Sucede lo mismo en muchas otras disciplinas.

¿Qué había de nuevo o diferente en la cinta de Mel Gibson? Primero, fue transgresora de las formas y fondos. Fue polémica en su tratamiento. Levantó ampollas, generó debate, provocó odio y amor. Provocó que un tipo confesara un asesinato; provocó confrontaciones entre religiosos de diferentes creencias. Visualmente era un festín de crueldades y atrocidades. Era bestial y prehistórica, como seguramente era la sociedad hace 2.000 años. Estaba hablada en arameo, actuada magistralmente sobre todo por Jim Caviezel y Maia Morgerstern. Estuvo ingeniosamente resuelta con flashbacks que contextualizaban las acciones que mostraba. A nivel producción era un diluvio enfurecido de recursos y composiciones. De nuevo, podrías estar o no de acuerdo con el acercamiento que tuvo, podías poner en tela de juicio la interpretación que hizo, pero cinematográficamente fue una obra plausible, original, fuerte y una referencia obligada.

El problema con un tema como este es que ya tuvimos la versión en español, en inglés, en arameo, en musical hippie, en versión gore, en documental, en tentaciones, en miniserie y demás. Tenemos ahora una más y, siendo sinceros, es eso: Sólo una más. Cierto es que tiene momentos muy lindos y disfrutables. La música de Hans Zimmer es –como siempre- un detonante de emociones y un acierto absoluto. Hay algunos pasajes por demás emotivos como la última cena cuya secuencia está muy bien, pero nada más. Son contados y específicos aquellos que pueden ser emocionantes o que te tocan alguna fibra.

Creo que era una buena oportunidad para reversionar la serie de televisión y llevarla a otro formato en una época específica. El plan de marketing tiene una lógica obvia y seguramente bien lograda. El argumento del éxito en televisión o las decenas de millones que se sumaron a seguirla será utilizado como gancho promocional, sumado a esa culpabilidad natural en la que se basa nuestra Fe, lo que crea un escenario propicio para lanzar a cartelera un producto como este.

"Hijo de Dios" llega a pantallas de cine en México este viernes 04 de abril, mientras que en la República Argentina la fecha de estreno está pactada para el jueves 17. Grandiosa para la televisión. Detallada y un acertado y decente resumen, pero el corte "cinematográfico" deja mucho que desear. Nada espectacular. Nada.
por Rafa Sarmiento