"Dallas Buyers Club", de casi cancelada a aspirar a seis Oscar®

Figura en las categorías de incluyendo Mejor Película, Mejor Actor, Mejor Actor de Reparto y Mejor Guión Original, entro otras

El director quebequense Jean-Marc Vallée ("La Reina Victoria", "C.R.A.Z.Y") llega con uno de esos proyectos  de bajo presupuesto que llaman mucho la atención por la exigencia actoral que representa para sus protagonistas. Se llama "Dallas Buyers Club" y es el primer guión para Craig Borten, quien comparte los créditos de la historia con la que fuera la escritora de "Mirror, Mirror", Melisa Wallack.

Cuando decimos bajo presupuesto se nos llena la boca. No nos referimos a un presupuesto moderado o apretado. En este caso, las carencias fueron tan grandes que la cinta estuvo a punto de cancelar su rodaje por falta de recursos. Hoy tiene seis nominaciones al Oscar, incluyendo Mejor Película, la máxima categoría, Mejor Actor, Mejor Actor de Reparto y Mejor Guión Original. "Dallas Buyers Club" es una joya de sólo cinco millones de pesos que se produjo de forma sufrida e independiente y que ha conmocionado al auditorio con un tratamiento duro, crudo y real, manifestándose a través de las magníficas interpretaciones de sus protagonistas.

La década del ochenta va comenzando. Una nueva plaga ataca a la humanidad. El desconocido SIDA está consumiendo sobre todo a la comunidad homosexual, a la que se le achaca la aparición de este extraño virus incurable, progresivo y letal. Ron Woodroof es un vaquero texano, borracho, mujeriego y promiscuo. Contagiado con el virus de inmunodeficiencia y buscando una salvación, inicia una especie de comunidad entre los infectados, quienes son tratados a base de sustancias no aprobadas por el gobierno. Ron se convierte entonces en un enemigo para algunos y la esperanza para muchos otro. En este camino de búsqueda y supervivencia, aprende y descubre valores humanos básicos que su vieja personalidad prejuiciosa y autodestructiva había olvidado o reprimido."Dallas Buyers Club" es una historia basada en la vida de Ron Woodroof. Un hecho verídico.

Olvidémonos de "Philadelphia", pues el tratamiento es completamente diferente, pero recordemos un poco aquel duro documental nominado al Oscar el año pasado "How To Survive a Plague", el cual –dicho sea de paso- les recomendamos. Esa obra retrata muy de cerca la apatía y reacción tardía que tuvo el gobierno y los laboratorios farmacéuticos, así como la lucha que mantuvieron activistas infectados con el VIH por tener atención médica adecuada,  fármacos económicamente viables y una investigación seria y urgente de dicha enfermedad. Creo que ese panorama, retrata muy bien el telón de fondo en el que este largometraje se desarrolla.

Panorama de desolación, miedo incontrolable, rebeldía y furia, desesperación, abandono y arrepentimiento son los estados de ánimo predominantes en una trama muy bien llevada en una historia que sin duda se tenía que contar y que es absorbida con rabiosa fiereza interpretativa por Matthew McConaughey y Jared Leto, sus dos protagonistas.

Es cierto y para qué negarlo: la transformación física que requirieron este par de actores bonitos es una cosa que te quita el aliento y en momentos hasta el sueño. Matthew perdió cerca de 19 kilos para darle vida a Ron, mientras que Jared -que ya era un tipo bastante flaco- redujo cerca de 14 para estar en los huesos, con la piel pegada, las venas saltonas, los pómulos prominentes y tener un aspecto de consumo por implotación.

McConaughey, ese Adonis hijo de Cíniras y nieto de Apolo, tenía una imagen de rubio ojiazul de piel tostada y músculos marcados que quedó reducida a las cenizas. Ya ganó el Premio del Sindicato de Actores, el cual agradeció con un peculiar discurso del que Cate Blanchett después hizo un par de chistes. Obtuvo también el Globo de Oro y se perfila como el favorito a llevarse el Oscar, apenas siendo acosado quizá por Chiwetel Ejiofor, de "12 Years a Slave", aunque lo vemos difícil. 

Leto, que tenía cuatro años sin estar en la pantalla grande y que ya nos había dado una lección de dura interpretación en "Réquiem por un Sueño", llega con su andrógino papel del frágil y atormentado Rayon, el travestido y sufrido Rayon. Declaró Leto, quien también ganó los últimos dos premios mencionados, que creía que nunca más haría una película, pero decidió aceptar esta. Está grandioso, no hay duda, pero tenía tela de donde cortar y crear prendas. El trabajo de Michael Fassbender representaba otro tipo de complicaciones; pero de eso hablaremos en otro momento.

Como sea, sería quizá una injusticia decir que todo el poder y encanto de las interpretaciones de estos dos recae en su transformación física y en el esfuerzo que seguramente hicieron para perder todos esos kilos. La realidad es que hay cualidades emocionales fortísimas a lo largo del film y un par de escenas donde la devastación sentimental será provocada en el espectador a través de esas convincentes actuaciones.
por Rafa Sarmiento