Adele hizo llorar a Beyoncé con su discurso

"Te amo, siempre lo he hecho y siempre lo haré", le dijo la británica al recibir el GRAMMY® a Álbum del Año

Ayer por la noche (madrugada en algunos países de América Latina), gracias al disco "25", Adele se llevó el GRAMMY® a Álbum del Año durante la nueva edición de esta ceremonia que cumplió 59 años de vida y se disfrutó por TNT. Así, obtuvo su quinto gramófono dorado de la velada sobre cinco por los que estaba nominada y se convirtió en la gran ganadora del evento, pese a que en la previa era Beyoncé la favorita al figurar en nueve quintetos.

La británica no pudo contener las lágrimas cuando anunciaron que ella se había impuesto Justin Bieber (competía por "Purpose"), Drake ("Views"), Sturgill Simpson ("A Sailor's Guide To Earth") y al excelente "Lemonade" de su colega de Houston. "Como pueden ver, se requiere de un ejército para darme fuerza y levantarme una vez más. Gracias desde el fondo mi corazón. La última vez que estuve aquí estaba embarazada y no lo sabía. Poco después recibí la mayor bendición de mi vida. En el proceso perdí el amor por mí misma. Sigo luchando con la maternidad y ganar esto cierra el círculo y me permite volver a ser yo misma. Estoy muy agradecida", dijo sobre el escenario del Staples Center de Los Ángeles, donde se estuvo acompañada de todos aquellos que hicieron posible la distinción.

Sin embargo, lo más emotivo llegó segundos después, cuando se dirigió directamente a quien hasta hacía minutos era LA candidata: "No puedo aceptar este premio. La inspiración de mi vida es Beyoncé y este álbum, "Lemonade", es tan monumental, tan bien pensado, tan hermoso y con tanta alma. Nos permitiste ver una faceta tuya que no siempre vemos y te lo agradecemos". "Te adoramos, eres nuestra luz, y amamos como nos haces sentir a mí y a mis amigos, y la forma en la que haces sentir a mis amigos negros es poderosa. Tú los haces ponerse de pie por sí mismos. Te amo, siempre lo he hecho y siempre lo haré", concluyó ante la artista que admira desde  los 11 años y que estaba por romper en llanto frente esa muestra cariño.
por Alejandro Cusa