"12 Years a Slave", segura protagonista

La película de Steve McQueen se encamina como la protagonista de esta Temporada de Premios y en tntla.com te contamos todo sobre ella.

Hace unos días les adelantábamos un poco sobre el muy probable protagonismo de "12 Years a Slave" en la siguiente Temporada de Premios y comentábamos además un poco del bagaje de su realizador, el británico Steve McQueen. Ya fueron anunciadas los nominaciones a los Independent Spirit Awards, siendo este largometraje el que encabeza la lista, logrando colarse a siete categorías que incluyen las principales: Película, Director (McQueen), Actor Principal (Ejiofar), Actriz de Reparto (Nyong´o) y Actor de Reparto (Fassbender).

El 11 de diciembre se anunciaron los candidatos a los Screen Actors Guild Awards, al día siguiente, el 12, la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood hizo lo propio con los Golden Globe y, finalmente, la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas se pronunciará el 16 de enero con la lista de quienes aspiran al Oscar. Faltando aún días para esto, hoy les aseguramos que, sin duda alguna, "12 Years a Slave" llegará sobrada, contendiendo en varias categorías, entre ellas las principales.

Cabe destacar que todas y cada una de las premiaciones antes mencionadas serán transmitidas en TNT para toda América Latina. Pero mientras -y para prepararnos un poco para lo que nos espera-, echemos un vistazo y analicemos lo que hay en esta grandiosa cinta.

Estados Unidos, siglo XIX. Los estados del Norte son más progresistas y libres, mientras que en el Sur la población de raza negra es aún esclavizada brutalmente y forzada a trabajar en campos algodoneros, cañeros y demás actividades demandantes y en condiciones paupérrimas e inhumanas. Solomon Northup es un hombre libre y músico de raza negra habitante del estado de Nueva York. Lo es hasta que es secuestrado y vendido a una serie de patrones en el estado de Georgia, en donde pasará sus siguientes 12 años a puro sufrimiento, sometido a todo tipo de angustias, trabajos forzados y con la incertidumbre de qué sucedió con su familia y qué sucederá con él.

Cuando hablamos de "El Mayordomo de la Casa Blanca de Lee Daniels" comentamos que era una cinta triunfalista, motivante e inspiradora por el tratamiento y tono en el que venía. "12 Years a Slave" es todo lo contrario. No hay un lindo mensaje de fondo. No es una historia de cómo sobreponerse a la adversidad. No es un cuento con una moraleja y enseñanza. Ni siquiera es un retrato con un vergonzoso pedazo histórico de la Unión Americana.

En sí, es una historia de supervivencia y, como bien suele retratar y resaltar Steve McQueen, es una radiografía de los límites del comportamiento. Una muestra del aflore de la bestialidad y locura que en un ser humano caben, así como un festín de crueldades en un experimento sensitivo con esa carga innegable de verdad histórica. Es de esas películas que te afectan para siempre.

Como lo comentamos en la columna dedicada a Steve McQueen, este va siempre transgrediendo los límites. Es gráfico, explícito, duro y salvaje. Cuando se mete a temáticas fuertes, lleva al espectador a una experiencia cinematográfica casi traumatizante a través de las sensaciones en las que uno cae cuando se ve hundido en el mismo pozo de porquerías en las que la misma historia, el director y su elenco te sumergen. Sucedió en "Hunger", sucedió en "Shame" y su tercer cinta, "12 Años Esclavo", de ninguna forma es la excepción.

Cuando hablamos entonces de estas cosas, tenemos más que claro que el elenco y su guión son de una fortaleza única. Al ser films de sensaciones y condiciones, se convierten en largometrajes de actuaciones y propicias para echar a volar sin recato alguno cualquier tipo de recurso que emule las situaciones que plantea.

El británico Chiwetel Ejiofor lleva el papel principal. Es una cascada de tristeza y dolor. Tiene permanentemente una expresión de muerto en vida. Completamente creíble y de un poder fuerte, conmovedor. Es de esos personajes idóneos para mostrar cualidades y de esos que conquistan a todos los gremios y asociaciones. Acuérdense de su nombre: Chiwetel Ejiofor. Va a llegar a todas las premiaciones, estamos seguros.

Sin embargo, tengo que reconocer que a pesar de que el papel de Chiwetel es grandioso, lo que hace el viejo colaborador de Steve McQueen, el germano irlandés Michael Fassbender, es grandioso y aplastante, y quizá la actuación más valiosa de la película y que se define con una sola palabra: Aterrador. Su personaje es una máquina de maldad, un tipo resentido, violento y sin compasión alguna. Algo victimizado, pero sobre todo un victimario. Un absoluto ser psicótico verdugo de esperanzas. Fassbender es un pedazo de actor, hoy lo demuestra e, insisto, les provocará miedo, indignación y un odio incontrolable.

Antes de entrar de lleno en Lupita Nyong'o y su personaje,  aquí hay algo que decirle a los latinoamericanos: es una actriz nacida en la Ciudad de México, de padres keniatas. Su mismo nombre obedece a la tierra que la vio nacer y a la cual regresó cuando fue adolescente para estudiar bien el idioma español y entonces partir a los Estados Unidos. En entrevista con un diario mexicano, se define como una orgullosa "Mexikenyan", asegurando que siempre guarda un cariño inmenso por la tierra en la que dio su primera bocanada de oxígeno. Circunstancial quizá, pero la chica representará a América Latina de la mano de México, donde sus padres se establecieron.

La mexikenyan, entonces, completa las actuaciones sobresalientes. Es Patsey, la chica de los campos algodoneros. Con su personaje es capaz de robarte el aliento, taparte los ojos y hacerte un nudo en la garganta, además de partirte el corazón en mil y un fragmentos. Notable lo que hace en apenas su primer incursión actuando en una película.

Todo este mar de sensaciones dolorosas son amplificadas por la partitura que el alemán Hans Zimmer escribió para la cinta. El tema titulado "Solomon" y que recurrentemente aparece a lo largo de la producción tiene una base con una progresión de cuatro notas con tres variaciones. Violines, cellos, flauta transversal, en una melodía que te arranca las lágrimas, te duele y toca las más sensibles fibras de todo aquel que se presuma humano. Entrando en esto, reconozco humildemente que al ver esta cinta en su estreno en el Festival Internacional de Cine de Toronto me sentí sumamente afectado como pocas veces lo he estado por un film.

Cada quien vive la cinematografía de formas diferentes, pero, al final del día, para mí de eso se trata: de aquello que te pueda hacer sentir y amplificarte cualquier tipo de emoción. Difícilmente contuve las lágrimas una y otra vez y hacia el final el llanto incontrolable se apoderó de mí y de toda la gente que tenía alrededor, en su gran mayoría colegas de la prensa especializada. La cinta terminó y la gente salió de la sala en contemplativo silencio. Sin comentar nada, sin hacer mayor aspaviento. El resto de las películas que vimos aquel día en el Festival de Toronto ya nos supieron a insípida agua tibia. Cuando esto sucede podemos hablar de un triunfo absoluto.

La innegable calidad de  "12 Years a Slave", basada en la autobiografía de Solomon Northup y adaptada a pantalla por John Ridley, la coloca como la gran favorita de la Temporada de Premios. De cualidades exquisitas en cinematografía, dirección de arte, vestuario y demás disciplinas, además del retrato de brutalidad sin descanso, tienen ante ustedes quizá a la mejor película del año, una que los afectará anímicamente y los dejará fríos y reflexivos un buen rato.

Hablemos finalmente del estreno: Tiene ya fechas en tan sólo dos territorios, pero les recomendamos estar pendientes de la cartelera, pues las seguras nominaciones que esta tendrá para las diferentes premiaciones podrían provocar que los distribuidores y exhibidores hagan cambios, además de que se defina la apertura para otros países. Hasta ahora, la información es la siguiente: a la Argentina llegará el 06 de febrero de 2014, mientras que a México arribará el 21 de febrero de 2014.
por Rafa Sarmiento